Grandes Revelaciones de Alberto el Grande


Este insigne filósofo, fundador de la Academia de Ciencias del Lago Logan, ha legado a la humanidad cientos de sabias recetas y observaciones, que estamos poniendo todos los miércoles a disposición de nuestros lectores.


 

Revelaciones semanales

2 deoctubre de02
El gallo es, por naturaleza, muy osado y arrogante, y el león tiembla al oírle cantar; por esto, quien lleva consigo al primero es muy osado y valiente. En una palabra: todo lo que es naturalmente osado, comunica esta propiedad y el valor al que lleve encima alguna de sus partes.

25 deseptiembre de02
El polvo de tejas y pucheros viejos con miel, es maravilloso para blanquear los dientes.

18 deseptiembre de02
Para hacer pedorrear a una persona: Tomad sangre de tortuga, hacedla secar en cualquier cosa que sirva para hacer una mecha, colocad ésta en una lámpara y dádsela a otro mientras vosotros la encendéis. En seguida veréis como empieza a pedorrear el que la tenga, no cesando hasta que suelte la lámpara.

11 deseptiembre de02
Consignaramos que las plantas de los pies que tienen rayas largas, presagian muchas y graves enfermedades, penas, pobreza mísera, y las que las tienen cortas, en cambio, toda clase de desgracias.

4 deseptiembre de02
Tómese un poco de grasa de delfín y héchese en fuego alimentado con boñigas de vaca lechera: con esto se consigue que los que estén en la casa parezcan camellos o elefantes, lo que es de un efecto sorprendente.

28 deagosto de02
Los hombres tienen pulpejo en las pantorrillas porque no tienen cola; así lo dice Aristóteles en su tratado de los animales.

21 deagosto de02
Perfume para saber durante el sueño el bien o el mal que ha de acontecernos: tómese sangre caliente de burro y grasa y pechuga de loto cerval en partes iguales; hágase con ello pastillas y perfúmese la habitación. Seguidamente se verá que el que está durmiendo dirá lo que tiene que acontecer.

Alberto el Grande: un oscuro personaje

Poco es lo que se sabe de él, pues incomprendido en su tiempo, quiso el destino que sus contemporáneos, vecinos, familiares y empleados del registro civil lo ignoraran; víctimas de la misma indiferencia, sus obras fueron editadas en ediciones baratas sin fecha de edición, prefacio ni índice, lo cual ha dificultado enormemente el trabajo a los biógrafos.

Dos sitios se unen para develar el misterio

El reciente descubrimiento de un gran volumen de correspondencia entre Plunio el Eremita y Alberto el Grande ha abierto puertas insospechadas en la investigación. En un esfuerzo sin precedentes en el Ciberdespacio, investigadores del Colectivo Artesonado (artesonado.com) y de nuestra Cooperativa Cultural La Bondiola han unido fuerzas para develar los misterios que encierran estos dos filósofos.
En estas páginas encontrarás toda la información que nos ha sido posible recopilar sobre Alberto el Grande, mientras que lo develado sobre Plunio el Eremita está disponible en artesonado.com. La correspondencia entre estos filósofos será publicada simultáneamente en ambos sites, a medida que vaya siendo descifrada.


Su infancia: un accidentado camino

Según revelaron epístolas entre Alberto y Plunio, Alberto fue abandonado al nacer por sus progenitores, que lo libraron a su suerte en una canasta sobre las aguas. Tras recorrer kilómetros y kilómetros durante días, meses y años, la canasta llegó al Lago Logan y fue recogida por un pescador que la enganchó con su anzuelo, arrancándole un pedazo de muslo al niño en el forcejeo. Como el niño era débil y desnutrido, el pescador lo llevó a su casa, pues sólo con el muslo no le alcanzaba para el almuerzo.

Los documentos prueban de manera irrefutable que Alberto el Grande del Lago Logan no era el mismo que un antiguo alquimista del mismo nombre, contra lo que hasta ahora se creía. Alberto del Lago Logan tomó el nombre en parte por su admiración al legendario filósofo, y en parte porque no le gustaba el que le habían puesto sus padres adoptivos, a la vez que ignoraba el que le habían puesto sus padres biológicos (si es que le habían puesto alguno).

Algunos investigadores consideran también que al tomar como propio el nombre de "Alberto el Grande", el filósofo loganiense manifestaba haber perdido su apellido, su familia, sus raíces y sus pequeñeces.


Una vida entregada a la sabiduría

Este libro, que se halla expuesto en el Museo de la Academia de Ciencias, nivelaba una de las patas de la cama del sabio
 

Su preclaro pensamiento es lo único que ha llegado hasta nosotros libre de misterio, y sobre lo cual la recientemente descubierta relación de Alberto con Plunio el Eremita no ha añadido detalle alguno.

Su búsqueda metódica, crítica y racional de la verdad puede acaso resumirse en estas palabras con las que inicia uno de sus tratados: "Persuadidos de que la ocupación del sabio debe ser siempre investigar lo que haya de extraordinario en las diferentes cosas que se presentan a la vista de los hombres, no hemos cesado de leer y reeler los escritos y libros ajenos, hasta que hemos descubierto la mayor parte de las maravillas".

La enorme sabiduría de Alberto el Grande se evidencia en la amplitud de temas abarcados en sus tratados: física, química, fisicoculturismo, fisiognomía, secretos para hacerse amar y obtener la felicidad en el amor, medicina, espiritismo, alquimia, investigaciones sobre las señales de la virginidad en las mujeres, sortilegios, hechicería, maravillosos secretos para alcanzarlo todo, herrería, moral y buenas costumbres, ciencias ocultas, escamoteos, cartomancia, juegos de salón, telepatía, magnetismo sexual, astrología, interpretación de los sueños, agricultura, ganadería, pesca, ciencia e industria, entre otros.

Debemos consignar que los tratados sobre farmacología y anatomía que este filósofo nos ha legado son tan obscuros, que los hombres de su tiempo no supieron entenderlos. Por nuestra parte hemos hecho revisar éstos por un médico célebre, y nos regocijamos pudiendo ofrecer a nuestros lectores sus enseñanzas claramente explicadas y fácilmente comprensibles, y a las cuales pueden otorgar toda su confianza.