Le dices a Igor que se vaya a dormir y te concentras en tus quehaceres. Continúas leyendo el número 492 de la colección de alquimia "Hágalo Ud. mismo" y siguiendo las instrucciones al pie de la letra. Cuando estás destilando el producto te quedas dormido, el alambique revienta e impelidos por la explosión los vidrios atraviesan tu cuerpo, te entran por la cara y te salen por el culo, lo que determina tu inmediato deceso. Una vez en el cielo te das cuenta de lo afortunado que eres y que muerte tan patética hubieras tenido si hubiera pasado al revés.