SEXTA ENTREGA: Finales 51-60

51

Estaba seguro que era esa calle. La última vez no había prestado atención, dado que lo llevaba Morrison. .Buscaría hasta tener un mínimo de fuerza.

La ventana amarilla
Javos Stein
Der Búcher
Berlín 1911

52

Berta caminó alegremente hacia el jardín, los cerezos florecerían en algunos días. Jim recogería aquellas flores y a fin de mes regresaría su abuelo al hospital

La gran idea
Seymour Garrahan
Thuesy & James
New York 1965

53

Le presentaron finalmente a Gabriel Solá, quien le pidió todos los datos e ignorando su intención comenzó a llenar el formulario con letra clara y precisa.

Una escalera en el Ministerio
Carlos C. Sliden
El guaturú
Buenos Aires 1953

54

Al abrirse la puerta los cerdos comenzaron a correr. Juan despertó sobresaltado y despertó Aníbal que dormía plácidamente. Decidieron dejar las cosas así y abrieron una botella de vino.

La fecha del vencer
Amalia S. Bastida Araujo
Los Migueles Editores
Montevideo 1998

55

Joe tardó varios minutos en darse cuenta que Mary, esta vez había tomado el vermuth sin hielo.

Siempre en verano
Sanfra Salulián
Boston ed.
Boston 1932

56

Reconocer que eran solamente dos lo llenó de orgullo, observó los árboles a su alrededor, el paisaje, su sol.

Días de otros días
Nancy Livingstone
Currier
París 1960

57

Michael decidió que ese día comenzaría sus estudios de Post-gado, Juliet cocinaría una vez más el cerdo picante que tanto le gustaba cuando eran novios, a la negra María le sonrió con ternura y ella abrió nuevamente la heladera.

Teoría de Maniatan
Isaac Morgestern
Montadori International
México DF 1987

58

Carlos Cuevas era su nombre verdadero y se había aferrado a la ley y no a los sentimientos, sólo el tiempo podría acabar con él, no Martín Lombardi. Ni tampoco Belisario Cuevas. Otro día en aquel viejo edificio de tribunales aparecería la adecuada, e insensible verdad.

El Caso Cuevas
Fermín Cuevas
Cueva Ediciones
Valparaíso 1997

59

Solamente por pensarlo, solamente por recordar a duras penas una noche de alcohol y una negativa que no se podría haber dado nunca, solamente por un beso robado...

El no de las niñas
Brig. Rodolfo Peña
Ventarrón
Buenos Aires 1977

60

Recordar no iba a ser fácil, pero Berta lo intentaría con esa tenacidad que le había impuesto su educación con las Carmelitas.

Son del Borongo
Mónica del Vito
ExCátedra
Salvador 1971


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