NOVENA ENTREGA: Finales 81-90
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Caminaba lentamente, parecía que deseaba fervientemente ver que era lo que sucedía detrás de cada una de aquellas puertas, entonces sintió aquel breve vibrato en sus sienes y se detuvo delante la 117. Pensó que tenía el suficiente coraje para abrirla, respiró profundamente sólo una vez. Prendió uno de los Dunhill, que había comprado en la barra del hotel, se dio cuenta que no necesitaba saber, de eso estaba seguro. Sabor a hierbas dulces |
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Solos los ciervos permanecían allí, desorientados Karl sostenía con fuerza el sobre que contenía el testamento ahora, y para siempre, inútil. Humo en la Grunenwald |
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Si hubiese estado en los boxes en aquel momento podría haber escuchado el sonido agudo de aquel motor que el había ideado y construido, oler aquel olor a nafta penetrante, tal vez se estaría quitando aceite de las manos o, tal vez estaría viendo los relojes con ansiedad, pero había decidido arreglar la silla de rudas de Paula. Un auto rojo |
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Tomó con decisión un pequeño vaso de vodka y le puso algunas gotas de limón, de su estante de películas de acción eligió a Nadie muere dos veces, la colocó en la video casetera y se acomodó plácidamente en la cama, esperando que Lousina trajese comida china, como de costumbre. La fe en Lousina |
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La voz de Sandro fluía de la radio y ella no se sorprendió, buscó la tijera y cortó con decisión el extremo del recipiente de cartón que contenía vino tinto, se sirvió un vaso, le echó tres cubos de hielo y salió a la vereda justo en instante en que pasaba Joaquín, quien la saludó alegremente desde la ventanilla de 115. Había terminado una historia realmente simple. Una historia realmente simple |
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Athos se dirigió hacia la parte de atrás del chalet y montó su bicicleta, para dirigirse rápidamente a la casa del médico. Cuando volvieron Elizabeth ya había nacido. Hombre de negocios |
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Sólo un pequeño papel que decía: El alma de Chi Mien |
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Recordó aquellas máscaras que había diseñado para realizar la puesta en escena de Edipo, llegó a las conclusión de que les sobraba expresión. Busco sólo una sonrisa |
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-Dígame, Santos De colores y habanos |
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Camisa de seda blanca y corbata negra, camisa de seda blanca y corbata negra, camisa de seda blanca y corbata negra, camisa de seda blanca y corbata negra, no lo podía creer. Una flor en el ojal (o casi) |
[Palabras Liminares] [1º entrega] [2º entrega] [3º entrega] [4º entrega] [5º entrega] [6º entrega] [7º entrega] [8º entrega] [9º entrega] [10º entrega] [Bonus Track]