NOVENA ENTREGA: Finales 81-90

81

Caminaba lentamente, parecía que deseaba fervientemente ver que era lo que sucedía detrás de cada una de aquellas puertas, entonces sintió aquel breve vibrato en sus sienes y se detuvo delante la 117. Pensó que tenía el suficiente coraje para abrirla, respiró profundamente sólo una vez. Prendió uno de los Dunhill, que había comprado en la barra del hotel, se dio cuenta que no necesitaba saber, de eso estaba seguro.

Sabor a hierbas dulces
Emilia Solari
Padolini
Roma 1982

82

Solos los ciervos permanecían allí, desorientados Karl sostenía con fuerza el sobre que contenía el testamento ahora, y para siempre, inútil.

Humo en la Grunenwald
Günter Morgenstern
Hans Gebirlandshaft Ed.
Berlín 1923

83

Si hubiese estado en los boxes en aquel momento podría haber escuchado el sonido agudo de aquel motor que el había ideado y construido, oler aquel olor a nafta penetrante, tal vez se estaría quitando aceite de las manos o, tal vez estaría viendo los relojes con ansiedad, pero había decidido arreglar la silla de rudas de Paula.

Un auto rojo
Felicien Le Foil
Bergason Inc.
Boston 1968

84

Tomó con decisión un pequeño vaso de vodka y le puso algunas gotas de limón, de su estante de películas de acción eligió a “Nadie muere dos veces”, la colocó en la video casetera y se acomodó plácidamente en la cama, esperando que Lousina trajese comida china, como de costumbre.

La fe en Lousina
Harrinton Break-Lois
Boster Books
Manhattan 1981

85

La voz de Sandro fluía de la radio y ella no se sorprendió, buscó la tijera y cortó con decisión el extremo del recipiente de cartón que contenía vino tinto, se sirvió un vaso, le echó tres cubos de hielo y salió a la vereda justo en instante en que pasaba Joaquín, quien la saludó alegremente desde la ventanilla de 115. Había terminado una historia realmente simple.

Una historia realmente simple
Beatriz Díaz de Goldberg
Editorial El Santo
Bahia Blanca 1994

86

Athos se dirigió hacia la parte de atrás del chalet y montó su bicicleta, para dirigirse rápidamente a la casa del médico. Cuando volvieron Elizabeth ya había nacido.

Hombre de negocios
Seymur Lozada
Berretin-House Ediorial
Quito 1967

87

Sólo un pequeño papel que decía:
El sol
Y tu.

El alma de Chi Mien
Chu Lie Min
The Roll Inc.
Pekín 1911

88

Recordó aquellas máscaras que había diseñado para realizar la puesta en escena de Edipo, llegó a las conclusión de que les sobraba expresión.

Busco sólo una sonrisa
Martin Saffaroni Kreutzman
El Ceibal S.A.
Montevideo 1073

89

-Dígame, Santos
-Santos
Ambos sonrieron con desgano y prendieron un cigarrillo barato más.

De colores y habanos
Juan José Hidalguía
Editorial popular de la Ciudad de Resistencia,
Dto. Prov 1438/1996
Sec. De Gobierno y Publicaciones Oficiales.
Resistencia 1996

90

Camisa de seda blanca y corbata negra, camisa de seda blanca y corbata negra, camisa de seda blanca y corbata negra, camisa de seda blanca y corbata negra, no lo podía creer.

Una flor en el ojal (o casi)
Nahuel Stigman
Paradox
Buenos Aires 1979


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