La Voz del Lago Logan - lunes 27 de septiembre de 1999

Derecho a réplica

La verdadera Historia Oficial

Sr. Director:

Escribo al medio que Ud. dirige respondiendo a una calumnia aparecida en una edición correspondiente al mes de octubre de 1994. Le resultará sorprendente la demora, pero se debe a que no leo su pasquín y me acabo de enterar del oprobio por medio de un lector, quien había creído las palabras publicadas en su medio, y a quien le contesté lo mismo que le contesto a Ud:

Veo que usted está mal informado acerca de las causas que motivaron mi alejamiento del Ministerio de Economía del Lago Logan. Desde ya le comento que jamás fui echado y mucho menos "a patadas en el culo" como se atrevieron a publicar. El hecho es que yo renuncié por sugerencia del Presidente Garrotes de Cadenas. Le concedo que como yo fui quien diseñó el "Nuevo plan económico" le otorgué ciertas ventajillas a mi AFJP "Negro el Once" por sobre las demás, pero qué hubiese hecho Ud. en mi lugar: si uno es el dueño del almacén, por qué no va a guardarse unas fetitas de Torgelón para disfrutar con su familia?. Pero no fue por esto que tuve que renunciar.

Todo ocurrió durante el quinto cumpleaños del pequeño Aristóbulo, el hijo menor del Presidente. Era el 20 de octubre de 1994. Nos encontrábamos en el Waldorf de Nueva York, donde habíamos alquilado un piso para tal evento. Debo aclararle, empero, que la fiestita se hizo en Nueva York no por algún capricho lujoso de nuestro Presidente, a quien sigo respetando, sino porque el pequeño Aristóbulo estudiaba el preescolar en dicha ciudad (Ud. debe estar al tanto del bajo nivel educativo del preescolar en el Lago Logan). Hago esta aclaración porque la suya y la de sus lectores, lo he comprobado, son mentes malintencionadas que todo lo tergiversan.

Nos encontrábamos, pues, en el Waldorf meta champán y rococó mientras los niños jugaban alegremente con el botones y la recepcionista cuando alguien extrajo de su bolsillo un mazo de naipes de póker. El irresistible poder de la timba se apoderó de mí y en cuestión de segundos ya estábamos sentados ante la mesa de felpa verde barajando las cartas. En la cabecera, como corresponde, estaba el Presidente; a su lado estaban el Subsecretario de Coimas y Estafas, Guillermo Carrogna, y la sra. Dell'Orto (su distinguido esposo, el comisario Anastasio Sargento García Giménez, no pudo asistir porque alguien debía regentear el burdel familiar). Del otro lado nos sentábamos el Ministro de Educación, Pietro Letrina, y yo, flamante Ministro de Economía. Luego de varias manos, mi experiencia de timbero iba mermando las arcas de mis contrincantes y pronto sólo quedamos Garrotes de Cadenas y yo: yo, por ir ganando y el Presidente, porque Ud. sabe que las arcas públicas son generosas.

Pero ocurrió que tras varias horas de partida, Garrotes de Cadenas perdió ante mi toda la recaudación fiscal del año 1994 y ya no tenía más nada que apostar. Desesperado, llamó a su hijo Aristóbulo y me lo jugó a todo o nada. Perdió. Se levantó de la mesa en medio del silencio de la sala, le dió un beso a su querido hijo y me dijo: "Antuán, ha ganado. Cuídelo como si fuera suyo. Sólo le pediré una cosa". "Qué, mi Presidente?", pregunté. "No quiero volver a verlo. Sufriría horrores viendo todos los días de mi vida al hombre que me ganó un hijo al póker". Dicho ésto, recogí el cheque, el niño, mis maletas, y me fui. Era el mediodía, pero en Nueva York hacía un frío...

Esta es la verdadera historia de mi alejamiento del poder. Desde ya le pido discreción ya que se trata de un asunto privado muy delicado que concierne los intereses de una nación.

 

Antuán Pierrot
Presidente del Partido Resentido del Lago Logan.

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