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La Voz del Lago Logan - lunes 18 de octubre de 1999
El Rincón de la MemoriaLa historia de Bob Pérezman: El ídolo del culebrón
Bob Pérezman nace el 2 de abril de 1949 como Roberto Perez en Villa Pantano, la zona anegable de Logan City. Su padre es carpintero, y ya desde gurrumín, Robertito muestra un talento notable por la madera. Su juguete favorito es un par de zancos que él mismo ha hecho para aparentar más que el metro clavado que ostenta a los doce años y para no ahogarse durante las frecuentes inundaciones. Su madre, una adicta a las telenovelas, es quien influye decisivamente en su futura vocación. Todas las tardes, al volver Robertito de la escuela, ella lo sienta en su regazo, acomodada frente a la pantalla y lo usa como pañuelo en las escenas más lacrimógenas. Durante estas sesiones, Robertito aprende a admirar el glamour de la farándula y la pegajosa sensibilidad de su madre. A los 18 años comienza a ir al psicólogo por el trauma que le causa el comer sentado en una alta sillita de bebé. Sin embargo será esta terapia la que lo ayudará a afrontar su destino de estrella. Por esta época es que cambia su nombre por el de Bob Pérezman. A los 25 años Bob ya es un aplomado estudiante de teatro en una prestigiosa escuela. "Eres de plomo, eres de piedra, eres de madera", le dice Noemí Picasso, su profesora. En 1976 se estrena la pieza teatral "El ánfora etrusca" y Bob se luce en el papel protagónico: el de ánfora etrusca. Su brillante carrera acababa de comenzar. Un productor visita la escuela de teatro de Noemí Picasso en 1977 buscando un alumno para un papel secundario en una telenovela. Pensando en zafar de él para siempre, Noemí señala a Bob. El productor no lo ve y se lleva por error al utilero que estaba detrás. La revancha de Bob llegaría enseguida. Tras ocho años de fracasos actorales, Bob se encuentra frente a frente (en realidad es una forma de decir; Bob apenas si le ve la hebilla del cinturón) se vuelve a encontrar con el productor en la calle, donde trabaja de lustrabotas ayudado por sus condiciones físicas. Durante la charla, Bob menciona sus estudios actorales y el productor lo cita para una audición. Se trata de un comercial de un producto extranjero: "el bombero loco"; y Bob consigue el papel que todos conocemos y que lo consagra ante el gran público. A partir de este aviso, comienzan a lloverle ofertas para nuevos comerciales que Bob rechaza cual paraguas humano. En realidad espera la gran oportunidad de encabezar una telenovela. Feo y corto como poronga e' chancho tiene que hacer tremendos esfuerzos para conseguir entrevistas en las productoras. Finalmente, el productor Henry Ketta, militante de los derechos humanos y defensor de las minorías excluídas, lo contrata para encabezar su próxima tira. Antes obliga a Bob a filmar la película erótica "El enano sobador". La telenovela "Entre el amor y el desprecio" se estrena en 1987 y es un éxito rotundo. Allí, Bob interpreta a un patán machista, rico y despiadado que goza maltratando a sus amantes y a sus criados pero que está secretamente enamorado de su bella ama de llaves. En el último episodio, millones de mujeres en cada rincón del país lloran con el casamiento de Bob y su ama de llaves, mientras uno por uno sus criados lo perdonan y sus amantes le desean buena suerte con su nueva vida. Su último parlamento es un conmovedor alegato contra la contaminación del planeta al tiempo que anuncia que deja el cigarrillo para poder mirar de frente a sus futuros hijos. En los años sucesivos sigue arrancando incomprensibles suspiros femeninos con similares papeles: un millonario en "Príncipe del amor gitano"; un pobre mendigo en "Mendigando amores rentables"; un millonario en "Te conocí un feriado en Marsella"; un pobre mendigo en "Te quiero aunque huela feo". El 20 de agosto de 1991, se casa en la vida real, tras dos años de noviazgo, con Polonia Fiorda, la coprotagonista de "El enano sobador". Como sabemos, la felicidad de este matrimonio durará poco tiempo. Aquel fatídico 18 de octubre de 1993, Bob Pérezman se dirige en su auto hacia el estudio de grabación cuando se le cruza en el camino un lavarropas volador (otras versiones poco confiables señalan que fue un perro azul pero está comprobado que tales perros no existen). Bob vira bruscamente, embistiendo un colectivo línea 69. Dicen que lo último que hace es firmar un autógrafo para la esposa del chofer del bondi. Esta es la historia del querido actor Bob Pérezman; a su muerte es que le debemos el tener que soportar de lunes a viernes a las 14 las reediciones de sus telenovelas y cada sábado por mes "El enano sobador" por cable codificado. Herutito de Lago Logan |
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