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Se ha escrito mucho sobre Anselmo Gálvez, arquero de Sudor y Transpiración F. C. allá por 1979 y padre de Anselmo Gálvez (h), quien heredó de su padre el arco, el nombre y el apodo...

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...pero hay gente que aún no conoce su historia. Para ellos, hoy se la repetiré.

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Era muy seguro, muy fuerte. Tan fuerte le pegaba a la pelota que ésta alcanzaba alturas inimaginables.

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Cierta vez, tras un tremendo patadón, la pelota se perdió de vista en el aire.

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Los allí presentes comenzaron a hacer conjeturas acerca de la altura que habría alcanzado el balón.

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Se dijo que había atravesado las puertas del cielo y que le había hecho temblar el marote a Dios.
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Desde ese día, lo llamaron "el ateo".

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Pero ese apodo no le duró mucho, ya que a los tres días tuvo un extraño (casi predestinado) accidente:

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Un balcón de mármol le aplastó el cráneo y acabó con su fama de patada de mula.

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Mucha gente aún se pregunta si su alma habrá podido ingresar al cielo; otros, en cambio, afirman que juega "picados" en el infierno...

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...ya que muchos vecinos aseguran que por las noches ven pelotas de fútbol saliendo a gran velocidad de las alcantarillas...

...¿o serán las tortugas ninjas?
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