|
Al parecer, todos habrían elegido los favores de doña Inesita Borgoña, niña de la más alta alcurnia de Baltimor y famosa bataclana de la zona. Lo que ninguno de los marineros sopechaba es que doña Inesita era también la preferida del mecánico local Rodrigo Pastel, quien habría asesinado a los vascos porque se sintió súbitamente celoso, según confirman los 113 testigos que lo vieron por el puerto con un cuchillo de carnicero.
De todas maneras, la coartada de Pastel parece infranqueable: dice que ayer a la noche jugó naipes con su esposa, practicó unos pasos de baile y se fue a dormir.
Alberto Carrogna, el farmacéutico que le vendió a Pastel los somníferos para dormir a los marineros antes de cortarles el cuello, aseguró a La Voz del Lago Logan que si el mecánico dice que estaba durmiendo debe tener razón.
Mañana por la tarde, cuando la policía local termine de corroborar qué tan buenos son los favores de doña Inesita Borgoña, le tomarán declaración a Pastel. |