La Voz del Lago Logan - lunes 230 de diciembre de 1999


Espacio literario

En el subte

(Casi una leyenda)

El señor S. bajó las escaleras sin apurarse. Al llegar al último tramo de escalones oyó la música: Una melodía hermosa - se dijo - pero demasiado triste...

Cuando salió al andén vio de donde provenía; un hombre tocaba el violín sentado en el piso, junto a la pared. Es extraño, no es un mendigo - pensó, al tiempo que notaba que el resto de la gente que esperaba el subte simulaba no escuchar al músico . Entonces se oyó el ruido del subterráneo que se acercaba y El Violinista guardó su instrumento. El tren se detuvo y el andén quedó desierto cuando todos entraron a los vagones semivacíos.

El señor S. se sentó junto a la ventanilla, se sentía perturbado, molesto. Nadie debería tocar eso, es demasiado triste - pensaba - Nadie debería tocar así... A su lado la pared del tunel pasaba rápidamente. El señor S. miró a El Violinista, se paró y llevó la mano derecha al interior de su saco. El Violinista se horrorizó cuando vio que el señor S. le apuntaba, pero no se movió. El señor S. apretó el gatillo y una bala perforó la frente de El Violinista.

El resto de los pasajeros tardó un segundo en reaccionar, pero enseguida se pararon y... aplaudieron. El señor S. agradeció con una reverencia.

 

Mike Wolfe, el secuestrado