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Asdrúbal Sauvignon, un simpático anciano de 85 años, dejó como postes a los atletas de otros países en las costas australianas.
Como fuera publicado la semana pasada, a la delegación del Lago Logan no se le permitió acceder de manera oficial a los Juegos Olímipicos. Fue por ello que nuestro anciano representante se declaró en rebeldía, tomó su tabla y se largó a la playa justo cuando corrían los otros, por el costado de los andariveles.
El viejo iba bien y en eso lo agarró un ciclón de esos que hay por acá y levantó tanta velocidad que parecía una lancha, confió Gerardo Antúnez, el capitán de la delegación deportiva loganiense en Sydney.
Asdrúbal pasó inmediatamente a los otros corredores y siguió camino hacia altamar. Todavía no volvió.
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El círculo, trazado por expertos, encierra el área donde más o menos se encontrarían el deportista y su peluquín
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