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Al cierre de esta edición, una columna de indignados ciudadanos loganienses se dirigía al Congreso de la Nación para presentar un petitorio solicitando se ponga fin a las exhibiciones de Cucusita, afamado vendedor ambulante de periódicos.
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La indignación popular halla su motivo en el descaro de este pintoresco personaje, que tiene por costumbre el departir amablemente con los choferes de la línea de colectivos 94, en cuyas unidades Cucusita vende ediciones vespertinas.
El simpático truhán, petiso y achaparrado, no usa cinturón, lo cual sumado a que calza pantalones varios números mayores redunda en una exhibición soberana de sus partes pudendas al distinguido pasaje de los colectivos, pues tras vender diarios se inclina por sobre el hombro del chofer para parlotear. La Policía investiga si el exagerado tamaño de los pantalones de Cucusita se debe a una conexión de tráfico ilegal de ropa de difuntos.
Ante las insistentes exhibiciones y el cada vez mayor descaro del sujeto, los pasajeros han recolectado firmas que elevarán a la legislatura para que el Gobierno ponga fin a estos sucesos. En un principio, la idea era solicitar que se destinen del erario público los fondos necesarios para que el canillita pueda contar con un cinturón correspondiente, pero los vecinos cambiaron de idea al considerar que el elevado costo de la prenda podría repercutir en un aumento de los impuestos. La redacción final del petitorio solicita el rápido exterminio del impúdico, puesto que las balas son más baratas.
Cucusita no pareció verse afectado por las continuas muestras de desaprobación, dado que mira como si no entendiera de qué se le habla y se ríe como idiota.
El comisario Anastasio Sargento García, famoso por sus fallos salomónicos, tomó cartas en el asunto frente a los reclamos y el acoso de los ciudadanos. Tras considerar largamente el problema se expidió, fiel a su estilo, en una frase sibilina: "Algún culo sangrará", que dejó conformes a los demandantes.
Se espera con impaciencia el desenlace de esta situación que ya ha tomado estado público, ya que está en juego el buen nombre y probidad de los vecinos.
Por otra parte, los redactores de este diario adherimos a la propuesta de liquidar a Cucusita, ya que últimamente se dedicaba más a mostrar su trasero que a vender ejemplares de este grato periódico. ¡A las armas con él!
Corresponsal exclusivo en Villa Garcés: RicardoDicarlo
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