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(Baltimor)-. La iniciativa de dos empresarios funerarios puede convertirse en el mayor éxito económico loganiense de los últimos años.
Los hermanos Roque y Antonio Lencina, propietarios de una prestigiosa casa de pompas fúnebres, anunciaron ayer en conferencia de prensa que comenzarán a alquilar un ataúd de lujo para que hasta los más miserables ciudadanos tengan un velorio elegante, con café y masitas incluídas para los asistentes.
Vivimos una ocasión extraordinaria. Ahora que se inauguró el nuevo Cementerio de la Libertad, es una pena no aprovechar a la novel clientela que estaba esperando su eterna parcelita de tierra, comentó conmovido Roque Lencina, desvinculado hace poco de una acusación por contrabando.
El empresario explicó el sistema: Es simple: al muertito se lo vela en cajón de roble con incrustaciones de plata. Cuando los deudos se retiran, se quita el cadáver y se lo muele a palazos hasta hacerlo entrar en un cajoncito de bananas, que es el que finalmente se manda a la tumba. Los precios son accesibles para todos.
A fin de no generar diferencias sociales, el cajón de roble y plata que se utilizará será el mismo para todos los muertos. Se mantendrá siempre fresquito, libre de humedad corporal y bacterias, aclaró Lencina.
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Roque Lencina, desvinculado de la causa por contrabando de bananas (foto archivo) |