La Voz del Lago Logan - lunes 650 de diciembre de 1999


El Rincón de la Memoria

Alfonso Chávez:
Curioso ascenso y descenso de un funcionario

Siempre que se acercan las Navidades* es útil y próspero sentarse a reflexionar sobre el pasado y el futuro. Pero como al futuro nadie lo conoce, conviene centrarse en el pasado.

Un caso curioso fue el de Alfonso Chávez, Ministro de Turismo del Lago Logan durante un día en el verano de 1971. Por aquellos años nuestro querido presidente Don Angel José Garrotes de Cadenas llevaba menos de una década en el poder. Pero, como lo continúa haciendo hoy en día, ya conducía con soberana maestría los destinos de la Patria.

Quiso el destino que un sábado a la noche, en plena reunión de gabinete en el cabaret "Lo del gordo Pestaña", Cadenas conociera a un carismático y acaudalado extranjero llamado Alfonso Chávez.

Poco era lo que se sabía de él, pero la sola fortuna de haber sido convocado a la mesa del Presidente lo transformó de inmediato en la envidia del lugar. Los testigos que presenciaron el encuentro aseguran que se trataba de un elegante caballero, apuesto, bien parecido y mejor trajeado, conocedor de las delicias del mundo y bien dado a la buena conversación.

Platicaron y bebieron amablemente hasta el amanecer. El innegable magnetismo ejercido sobre nuestro Primer Mandatario por el magnífico Chávez fue rotundo. Tanto es así que Garrotes de Cadenas decidió (y así lo comunicó esa misma madrugada por Cadena Nacional de Radio y Televisión a la ciudadanía toda) nombrar al genial Chávez, como no podía ser de otra manera, ministro de Turismo.

A las cuatro de la mañana el pueblo salió a las calles para festejar la sabia decisión del Presidente; una de las mejores que había tomado en su vida. Hubo fuegos artificiales y baile hasta bien entrado el día siguiente, y el nombre de Alfonso Chávez se coreó a viva voz en todo el país.

El domingo al mediodía, mientras continuaba la algarabía popular, Garrotes de Cadenas y el nuevo Ministro se presentaron en público para la asunción oficial.

Nuestro querido Presidente mostraba en su rostro la fatiga de horas ininterrumpidas de trabajo y sus allegados más cercanos le sospecharon una jaqueca. Chávez vestía un modesto pero bien planchado saco y pronunció un discurso interesante que muchos, probablemente, recuerden. Garrotes de Cadenas le dio la mano y se retiró pronto a descansar, sin atender a la prensa.

Por la tarde Chávez, el forastero, se paseó por la Plaza de la Libertad. Los transeúntes notaron que tenía desatados los cordones del zapato derecho y que sus medias no hacían juego con su corbata. Algunos lo saludaron con una palmada en la espalda.

A las 17, en su residencia, Garrotes de Cadenas confesó a sus médicos que se sentía mal. Que sentía un gran revoltijo en el estómago y que sólo deseaba dormir. Consultado por el periodismo acerca del nuevo ministro y su toma de cargo, el Presidente murmuró las palabras: "No sé, no me jodan ahora".

Cuando Alfonso Chávez intentó entrar en el edificio del ministerio de Turismo para tomar posesión del cargo, tuvo que discutir largamente con el encargado de seguridad de la puerta para que lo dejara pasar. Chávez, ese hombrecillo desgarbado de traje arrugado, hubo de gritar un rato largo para que le permitieran entrar en su nuevo despacho.

Pasadas las 19, nuevamente los periodistas interrogaron, a través de los médicos, a Garrotes de Cadenas acerca del nuevo Ministro. Esta vez, las palabras hechas llegar a la prensa por los profesionales de la salud fueron: "¿Nuevo ministro? ¿Qué nuevo ministro? ¿Interrumpen mi sueño para hablarme de un nuevo ministro? ¿Alguien pretende derrocarme?".

A las 19.07 el infame Chávez era echado a patadas del ministerio de Turismo. Ya en la vereda una brigada policíaca loganiense, comandada por el inefable Comisario Anastasio Sargento García, le propinó una paliza de consideración y lo llevó detenido.

Apenas repuesto de su malestar, durante la noche y desde su cama, el Presidente Garrotes de Cadenas vio por televisión las imágenes de la detención de Chávez. De inmediato se tomó el vientre con las manos y exclamó con dolor: "¡Ahhhh, ese tipo! ¡Su cara me recuerda al sábado a la noche y me vuelve el dolor de cabeza!"

A las 22.03 el miserable inmigrante ilegal Alfonso Chávez era fusilado en la Plaza de la Libertad ante una enfurecida multitud. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas enviadas al espacio exterior en un globo aerostático para que ni una pizca de sus moléculas quedara en suelo patrio. La multitud que contempló el proceso aplaudió hasta enloquecer y maldijo el nombre de Chávez durante varias horas.

Nuestro preciado Presidente durmió bien esa noche. Nunca más nadie volvió a mencionar el nombre del cretino de Alfonso Chávez y la vida en el Lago Logan continuó en los años que siguieron fructífera como siempre.

Herutito de Lago Logan
Historiador y trompetista de la banda del geriátrico "El Ocaso"

 

* Nota del Editor: el redactor es un hombre muy mayor y suele equivocar las fechas. No sabe qué día es ni cuántos años tiene ni dónde vive, pero en la redacción lo queremos mucho.

* Nota del Editor 2: El autor de estas líneas se encontrará de vacaciones en el exterior durante tres meses. Asimismo recordamos que las opiniones y los nombres expuestos en esta nota no representan necesariamente la opinión de los editores.