La Voz del Lago Logan - lunes 664 de diciembre de 1999


Ricos & Impunes

Conocimos la nueva Casa de Gobierno

El Bugatti amarillo patito estaciona en la puerta de la flamante mansión que será su nueva Casa de Gobierno y desciende con majestuosa gracia la inmensa figura de nuestro amado Angel José Garrotes de Cadenas, varias veces premiado como el mandatario más buen mozo de nuestro país, tratando de que la cola del frac no se le enganche en la puerta del auto. Camina lentamente hasta la entrada, se da vuelta y saluda elevando y agitando sus brazos vigorosamente. “Hoy no hay nadie, pero en general hay una multitud aguardando su saludo,” nos confía, con cara de circunstancia, su jefe de seguridad.

Entramos a la residencia detrás del Presidente y respiramos hondo para combatir los nervios que nos invaden en este gran momento de nuestra vida. Pronto desaparece sin dirigirnos la palabra ni saludarnos –ni nos vio, creemos- y ya no lo veremos más pues está muy ocupado con sus tareas de Presidente de la Nación. Seguiremos la recorrida junto a Cuqui Santillana, la decoradora.

Lo que primero nos impacta es la inmensidad del hall de entrada y el buen gusto en la elección de los colores: el fuerte verde de la mullida alfombra combina a la perfección con el rojo sangre de las paredes y techo. “La idea surgió espontáneamente -nos confía Cuqui- Un día llegó Don Angel y había un albañil perezoso que se había desplomado en el hall por el calor. Entonces sacó su arma personal y le descerrajó un tiro en la yugular: las pared se tiñó de rojo y al presi le encantó. Tuvimos que usar más de veinte albañiles para terminar el resto. Fue una jornada agotadora.” El brillo en sus ojos delata su orgullo por la obra realizada.

Enseguida tenemos otra sorpresa arquitectónica. La primera sala a la que el visitante llega es la piscina. Es enorme y tiene el contorno de una mujer desnuda vista de perfil, es otro detalle fantástico que habla de la notable creatividad de nuestro líder. Todas las noches la desagotan para su limpieza y con el agua lavan los veintitres coches del Presidente, que odia derrochar agua.

La mansión se ramifica ahora en infinidad de pasillos laberínticos. “Las malas lenguas dicen que Don Angel lo ideó así para ocultarse mejor en caso de una revolución,” nos cuenta Cuqui, “yo creo que es más una onda faraón babilónico muy loca” (sic). Muchos de estos pasillos llevan a habitaciones cuya entrada está prohibida por razones de Estado. Uno conduce a la torreta de vigilancia, una construcción de estilo medieval con arabescos y alambres de púa electrificados, coronada por dos ametralladoras fijas y una batería antiaérea, vestidas todas con preciosas mantas con puntillas realizadas por las laboriosas hermanas del Convento de Caramelitas Descalzas de Villa Garcés.

En el piso superior de la torre encontramos la sala más interesante de la residencia. Es el salón favorito de Garrotes de Cadenas, en donde pasa gran parte de su día. Se trata de una espaciosa habitación con varias filas de butacas dispuestas a modo de anfiteatro frente a un inmenso ventanal desde donde se dominan el cadalso de la Plaza de la Libertad y el Cementerio de la Libertad. “El leit motiv de esta sala es el relax y la tertulia. Aquí se reúnen el presi y sus amigos para presenciar las ejecuciones de opositores y su posterior entierro”, relata Cuqui. “¿Ves esto? Es para poner el pochoclo”, agrega la decoradora señalando el apoyabrazos de una cómoda butaca.

El brillo rojizo del atardecer inunda las calles de Logan City y nos recuerda que es hora de partir. Desde la torreta se ven llegar tres combis repletas de bonitas asesoras presidenciales. Cuqui nos explica que trabajarán con el Presidente hasta altas horas de la madrugada.Nos despedimos después de una jornada memorable que quedará grabada en nuestros corazones y, lo sabemos, en el de nuestro lectores.

Cronista: Nancy María Peladín
Foto: Freddy Palacios

Esta fotografía muestra el dormitorio de Sultán, la mascota presidencial. La habitación fue decorada a imagen y semejanza de una cuya foto, precisamente idéntica a la de arriba, descubriera nuestro Presidente hojeando revistas en el consultorio de su dentista.


Este patio, también inspirado en la mencionada revista, presenta en su centro un mosaico del escudo patrio.