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La Voz del Lago Logan - lunes 678 de diciembre de 1999 Espacio literario
Va de mal en peor (en oraciones de cinco palabras) Ella era hermosa, muy hermosa. El, en cambio, para nada. La conoció en un bar. Ella estaba estudiando, como él. Bah, él trataba, no podía. Se pasaba el tiempo mirándola. Hasta que ella lo vio. Se miraron un buen rato. Ella se acercó, y dijo: - ¿Tenés un cigarrillo, por casualidad? Era un comentario realmente estúpido. El se arrepintió al instante. Pero ella rió a carcajadas. Era hermosa, realmente muy hermosa. El, en cambio, era desagradable. Se veían todos los días. Entonces empezaron a estudiar juntos. Se hicieron amigos, podría decirse. El quería otra cosa, obvio. Pero se conformaba, por ahora. Un día él los vio. Ella llegó con un hombre. Alto, musculoso, rubio, ojos celestes. Se besaron larga y apasionadamente. El se puso muy triste. Sin embargo comprendió: era obvio. Ella era hermosa, hermosísima era. El era, digamos, bastante feo. Ella le presentó al novio. El lo saludó, bastante enojado. Luego el novio se fue. Un tiempo después, ella dijo: - Che, creo que te amo. El creyó haber oído mal. Le pidió que lo repitiera. - Creo que te amo, dije El no comprendía, pero bueno. Se levantó y la besó. Se fueron a un telo. Ambos se pusieron de novios. Por ser feo, era celoso. Muy celoso era él, realmente. Ella era lindísima, ¿lo dije? Un día, caminaban por Lavalle. Un viejo tirado, pedía monedas. Olía mal y estaba borracho. Vestía con andrajos, sin zapatillas. Le faltaban todos los dientes. Eructaba, y se rascaba frenéticamente. Ella le soltó la mano. Miró al viejo un momento. Luego lo miró a él. - Querido, ya no te amo. Hay otro hombre entre nosotros. Dijo, y besó al viejo. El viejo era un desastre. Ella, más linda que nunca. Se levantaron y se alejaron. Iban ambos de la mano. El se quedó mirando, horrorizado. Sabía que no podía durar. Era demasiado bueno, la verdad. Ya no quería vivir, pobre. Se tiró bajo el subte. En la estación Carlos Pellegrini. Murió instantáneamente, casi sin dolor. De ella no sé más. Pero, sin embargo, hay rumores. Al viejo lo dejó, parece. Claro, el anciano era horrible. Ella era una yegua bárbara. No podía durar esa relación. Pero ella no está sola. La vieron con Bernardo Neustadt. Va de mal en peor. Diego Papic |
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