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La historia de la humanidad se puede dividir en un antes y un después de la invención de la rueda. También puede dividirse en un antes y un después de la invención del papel, o en un antes y un después de la revolución francesa, o en un antes y un después de que mi abuela se operó las amígdalas. Todo puede dividirse en un antes y un después o un más allá y un más acá de determinado punto de referencia establecido arbitrariamente.
De la misma manera, la historia de la informática se divide en un antes y un después del concepto de BondiolaWare.
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Antes, las empresas de software estaban abocadas a proveer soluciones a problemas o necesidades de la gente, esperando que ésta devuelva la molestia con sumas en metálico. El momento, cantidad y manera en que esta suma fuera entregada sirvió para definir diferentes clases de software: el software comercial, shareware y freeware, pidiendo el primero importes descomunales antes de que el usuario obtenga el programa, el segundo una suma discreta después de la obtención del programa, y el tercero nada, ni nunca.
Estas tres clases de programas (y sus derivados) poseen una cosa en común: los programas tienen alguna utilidad. El concepto de BondiolaWare, en cambio, propone que los programas sean piezas de arte, fines en sí mismos en lugar de medios o herramientas. La utilidad de ellos es secundaria, de la misma manera que no se pinta un cuadro pensando en que éste pueda servir a otros fines que ser contemplado, más allá de que ese cuadro pueda ser muy práctico para tapar un tremendo buraco en la pared.
El concepto de BondiolaWare no pide a cambio de su contemplación otra cosa que difusión de nuestro site, en donde esos programas son distribuidos. De esa manera, entendiendo el software como expresión artística, somos algo así como una galería de arte - idea sostenida por la continua publicación en nuestro site de otras expresiones artísticas más tradicionales. Todas estas piezas, a la vez, pueden ser comprendidas como exponentes de un nuevo genero artístico, el Bondiolismo, también conocido en el terreno musical como chihuahua rap-core.
Puede considerarse que el Bondiolismo existía antes de tener nombre, incluso antes de la fundación de la Coop. Cultural "La Bondiola" y de que ésta haya incursionado en el género y le haya puesto un nombre, Carlitos si es nene, Graciela si es nena. El espíritu del Bondiolismo es confuso, ecléctico, anárquico, poético, licantrópico, supremo, satinado, hiperbólico, pobre, pero honrado. Según Philip Kotler, reconocido lustrabotas del metro parisino, no hay escasez de ideas salvajes. Burt Shulman, quien trabaja para la IBM, ha inventado cierto número de cosas en su tiempo libre: un artefacto que aleja el humo de la nariz de la persona que usa pistolas para soldar; un radio con reloj despertador que percibe cuándo va a llover o a nevar y que despierta a la persona antes de lo usual; una pequeña máquina que mejora la circulación sanguínea de los ejecutivos sedentarios al moverles continuamete los pies de arriba a abajo; un dispositivo que les permite a los automovilistas respirar aire fresco cuando quedan atrapados en embotellamientos de tránsito; pinzas electrónicas para la remoción permanente del vello enterrado en lo profundo de la piel; una máquina que se ata a la espalda de quienes practican jogging para ayudarles a correr 32 kilómetros por hora. Por desgracia, ninguno de estos inventos ha alcanzado éxito comercial.
Ocasionalmente una idea original da muy buenos resultados. Tómese el caso de las lentes de contacto para pollos. Robert Garrison los inventó mientras trabajaba con el dueño de una enorme granja en Oregon. Había más de 470.8 millones de pollos en 1978 y en las granjas grandes había más de diez mil en cada una. La crianza de pollos destinados a producir huevos es un próspero negocio, y resulta sumamente útil un aparato que impida a las gallinas picotearse unas a otras, pues a veces mueren por las heridas; gracias a ese aparato pueden concentrarse en comer y poner huevos. La cresta y la forma como el animal pone la cabeza es la señal para empezar el picoteo. Si se le impide ver la cresta de las demás, se aminora muchísimo el canibalismo entre las gallinas. Cuando se les ponen lentes de con tacto, su visibilidad se reduce a 24 centímetros, con lo cual no logran percibir la cresta de los otros animales. Las lentes resuelven además el problema consistente en que a las más sumisas les cuesta mucho trabajo llegar al comedero. Como las granjas de pollos ya han dedicado elevadas sumas para quitarles el pico a sus aves de corral y evitar así el canibalismo, el dinero destinado a las lentes de contacto a la larga representa un ahorro considerable, ya que además el hecho de quitarles el pico les produce a los animales un verdadero trauma.
Benito J. Cámelas
CEO de La Bondiola Software
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