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La Voz del Lago Logan - lunes 832 de diciembre de 1999 Espacio literario
Palabras más, palabras menos (un cuento al que le faltan algunas) Esa mañana hacía. Los pajaritos cantaban, posados sobre las. El edificio era bastante. Etelvina la puerta con energía. Nadie contestó, entonces golpeó otra. Adentro, su respondió: -¡Ya! El hombre abrió la. O, lo que es lo mismo, hombre abrióla. -Pasá, querida, ¿estás? Etelvina se puso. Su también. -Calmate, no te nerviosa. Contame pasó. Hombre mudo, enrojeció. -Etelvina, ¡no pensás! Etelvina hervía odio. No podía creer la desfachatez de su. -¿Joda? ¿Conmigo no alcanza? El de Etelvina lo excitó. Hablo del llanto, no del. Aunque el también le gustaba mucho. Para consolarla, la arrojó sobre el y le subió la. Luego le bajó la. Comenzaron a hacer el. Luego de 45 o 50, tocaron la puerta. Hablo de minutos, no de. Etelvina y su se levantaron y se arreglaron un poco. -Está. Yo te. Me rompiste el, pero no puedo sin vos dijo Etelvina. Etelvina le dio cien pesos a su y se fue. La otra paciente entró, y sin tanto palabrerío se sacó la y se tiró en el diván con las abiertas. Diego Papic |
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