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Una artesana muy bonita se presentó sorpresivamente ayer en la redacción de La Voz del Lago Logan y desatóse una orgía como pocas veces se ha visto, hasta que un llamado anónimo nos arrojó la bomba periodística de los últimos veinte años y hubo que parar las rotativas.
"John Lennon vive enfrente de mi casa y toca el piano hasta la madrugada", alertó un vecino de Villa Garcés, que no dio su nombre por temor a represalias. No hubo necesidad de chequear la información. Todo cerraba: el nombre, la elección del instrumento musical y la pasión por ejecutarlo sin importar horarios. No había duda de que se trataba del beatle más famoso y rebelde.
Rápidamente se reunió el equipo de tejedores de hipótesis y llegó a la sorprendente y original conclusión de que John Lennon, harto de la fama y de Yoko Ono, simuló su asesinato y se escabulló al Lago Logan para vivir tranquilo y disfrutar de las regalías de sus discos.
Sin embargo, existía aún un detalle que escapaba a nuestro entendimiento: ¿Por qué en veinte años, nadie había denunciado su presencia en nuestro país? La respuesta es compleja, pero puede afirmarse con seguridad que nadie lo ha advertido antes pues Lennon hipnotiza a todo aquel que lo ve y le inocula un polen del olvido que cultivaría en el patio de la pensión. El sujeto que lo denunció esta vez estuvo a salvo ya que no hubo contacto visual entre ellos, sino "audio-perceptivo", según afirmó el célebre maestro de la música Joseph Alexander Camuzzi, quien casualmente vive en la misma pensión que el ex beatle.
"La verdad es que todo esto me sorprende. Jamás escuché a Los Beatles y no estoy familiarizado con la obra musical de este Lennon. Es más, de joven yo mataba hippies por la calle", señaló Camuzzi, quien, para seguridad del cantautor, ya fue trasladado a otra pensión.
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