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BÁLTIMOR (PSCAK)- Esta noche es la gran inauguración de la discoteca "Simprejuicios", única en el mundo en su tipo. El local consta de tres niveles adaptados a las necesidades de un mercado hasta hoy poco explorado.
"La gente tiene que sacarse los prejuicios. Somos una sociedad muy deshumanizada, siempre tratando de excluir al distinto. Ya era hora de que ellos pudieran gastar su dinero como cualquier otro y qué mejor que hacerlo aquí entre sus iguales", afirma Juancho Crook, uno de los socios.
En el primer nivel estará ubicada la pista para sordos, equipada con un novedoso sistema que consiste en un grupo coreográfico que desde el escenario va dictando a los danzarines los pasos a seguir. "Lo mejor es que no tuvimos necesidad de acustizar este salón y con un solo baffle para el grupo ya estamos. Es todo ganancia".
En el segundo piso, funcionará la pista para ciegos. En este caso a cada persona que ingresa se le da un aro de Ula-ula para que sea su marco de referencia territorial. La pista cuenta además con un servicio de asistentes para levantes. Se trata de un grupo de personas que se encarga de describir físicamente a la persona interesada. Lo extraordinario es que por una más que generosa propina el asistente puede hacer maravillas que ni un cirujano plástico lograría. "Aquí la inversión en luces es mínima. Con que cada asistente nuestro tenga una linterna para hacer las descripciones es suficiente".
Por último, en el tercer nivel funcionará la pista para pelados, en la que todos aquellos calvos que sufren la competencia desleal de gente de frondosa cabellera pueden despojarse de toda inhibición y sacudir con furia su calva al ritmo del hit del momento. "Esta pista sí cuenta con todos los implementos típicos, pero es un gusto que nos queríamos dar", aclara Crook, mientras la luz del cuarto se refleja en su lustroso cráneo.
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El atento personal de la disco se acercó a esta mujer sorda, que no nos animamos a mostrar de frente, para sugerirle que probara suerte en la pista para ciegos.
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