La Voz del Lago Logan - lunes 1119 de diciembre de 1999


Es un gordo tirano

IMPACTANTES REVELACIONES SOBRE SANTA CLAUS

¿Quién es Santa Claus? ¿El anciano más bueno del mundo o un cretino esclavista evasor de impuestos? ¿Héroe o demonio? Las pistas de un caso único en el mundo.

Investigación exclusiva de Roviralta Peladín Palacios, director de La Voz del Lago Logan.

Hace poco la revista Forbes publicó un ranking con los personajes de ficción más ricos del planeta. Créase o no, estemos de acuerdo o no, ese listado es un hecho, está sustentado con cifras y permite pasar de la sorpresa a la curiosidad, y de la curiosidad a la más lisa y llana indignación.

¿Por qué? Comencemos acordando que el ranking está plagado de villanos desdeñables como Cruella DeVil, Montgomery Burns, Auric Goldfinger y Lex Luthor entre otros. Esto no es sorprendente. Cualquiera que aparezca en los listados (ficticios o reales) de la revista Forbes ya es un cretino en sí mismo. Magnates de la informática, millonarios de la industria, o sheiks bañados en petrodólares. Lo mismo da. Y lo peor de todo es quién figura primero en el ranking al que hacemos referencia. Pero vayamos por partes y comencemos por los números:

  • Cruella De Vil, la malvada que quería hacerse un tapado con los molestos aunque inocentes dálmatas, tiene 875 millones de dólares en su cuenta.
  • Al malvado señor Burns de The Simpsons, se le calculan mil millones.
  • Auric Goldfinger, el que acariciaba gatitos en la serie del agente 007, tiene mil doscientos millones.
  • Y Lex Luthor, el calvo archienemigo del imbécil de Superman, acumula en los bancos unos 4.700 millones.

Es cierto: los villanos de la vida real tienen mucho más. Pero todavía no revelamos las finanzas del número 1 del ranking que origina esta nota: el mismísimo Santa Claus.

A Santa, también conocido como Papá Noel, San Nicolás, o Viejito Pascuero depende el lugar del mundo (obsérvense los alias; característica ineludible del hampa) no hay número humano que pueda calcularle la fortuna. Forbes pone a su lado el inequívoco rulo u ocho acostado para designar al infinito.

Claro ¿quién puede sumar lo que gasta cada fin de año en producción y distribución de regalos (sin contar los insumos)?

¿Que el gordo tiene su propia fábrica? Peor. Porque entonces evidentemente esclaviza durante los 365 días del año a los duendes que lo ayudan (que son sólo siete) y que todos sabemos trabajan a mano. ¿Y el anciano rollizo paga impuestos? ¿Cuánto les paga a sus duendes? ¿Les da vacaciones? ¿Cuál es el margen de plusvalía? ¿Por qué todo el mérito lo recoge uno sólo?

Y hay más. ¿Qué niveles de contaminación tiene su fábrica? ¿Sufrió alguna vez una inspección en el Polo Norte?

¡Y los renos a los que martiriza a latigazos cada 24 de diciembre? ¿Cuál es el estado de salud de esos bichos? ¿Son animales preparados para la tarea a la que son sometidos año tras año? ¿Qué fuerza tienen que hacer para arrastrar al trineo sobrecargado? ¿Por qué no actúa Greenpeace? ¿Cuál es el monto del soborno con el que el gordo mantiene callados a los verdes de todo el mundo?

Para colmo cada llegada de Santa parece obligar a los mortales a seguir deforestando el planeta en busca de los malditos pinos navideños a cuyo pie el cretino dejará su carga de regalos. ¿A qué viene ese placer anti ecológico?

Por no hablar de su señora, esa mujer anciana que hace bizcochos. La nariz permanentemente colorada del viejo demuestra que sin lugar a dudas es un hombre golpeador. Y obeso además.

Y si uno llega a querer adentrarse en la leyenda, en los orígenes de Santa Claus, se topará con las estepas rusas y el cuento del Obispo de Myra, que en el siglo IV, al parecer, comenzó con el mito repartiendo regalitos en los orfelinatos.

Todos los hechos sindican a Santa Claus como un cerdo capitalista: la factoría propia, las instalaciones ocultas, la poca cantidad de empleados, la efectividad a pesar de todo, su escaso interés por preservar el mundo animal y vegetal, el tamaño de su barriga, su relación con la Iglesia y, desde ya, sus finanzas. Probablemente además consuma marihuana, o alguién puede explicar por qué está siempre sonriente.

Así es que, queridos amigos, aunque nos parta el alma, los hechos están a la vista. Hemos sido engañados por generaciones. Pero ya es hora de despertar. Que te aprovechen estas líneas, gordinflón, porque esta Nochebuena, en el Lago Logan al menos, te estaremos esperando, preparados para darte el regalito nosotros.

Roviralta Peladín Palacios
Director de La Voz del Lago Logan

En La Voz del Lago Logan no nos quedamos solamente en la denuncia amarillista.

Las revelaciones de esta nota han sido entregadas a la Justicia en un informe ampliado y detallado, y la Policía ya recibió la orden de captura y el identikit del sospechoso.