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Una vez más una predicción de La Voz del Lago Logan se ha confirmado, lo cual nos infla el pecho de orgullo y nos hará merecedores de algún premio. Tal como palpitáramos un mes atrás, Nalotapia se separó del Lago Logan y se constituyó en República independiente. Este hecho desgraciado y desagradecido merece un cuidadoso análisis a la altura de nuestros lectores.
Cual retoño que ha crecido y madurado, Nalotapia abandona el ala paternal y protectora de nuestro país para aventurarse en rumbos inciertos que seguramente un día la hará volver, cabeza gacha, a pedir un plato de comida. Es de esperar que ese día se lo neguemos por ingratos. Además ¿Qué clase de hijo deja a sus padres sin aportarles al menos un mísero sustento? Sólo un desleal lo haría; y los desleales ya no pueden ser llamados hijos. Es por lo tanto la opinión de este prestigioso diario, que supo ser llamado tribuna de cancha, misil de la paz, saeta heráldica (o algo así), que la república guacha de Nalotapia debe ser arrasada sin piedad.
Sin embargo, llama poderosamente la atención la tranquilidad que nuestro presidente muestra ante tamaña traición. En su útlimo discurso dedicó una paternal palmada en la espalda a la provincia emancipada, en lugar de surtirla a sopapos como se hubiera esperado: "Cuando esa tierra se encontraba en ruinas, desvastada por la guerra, no dudamos en adoptarla como provincia nuestra, viéndola doliente y desprotegida como un niño huérfano. Grande fue nuestra alegría al verla recuperarse día a día, grande es nuestra dicha hoy al ver que ya sanaron sus heridas, ya la sostienen sus piernas, y ahora se abre paso en el concierto de las naciones".
Garrotes de Cadenas pareciera más preocupado por tonteras democráticas que por el verdadero destino de grandeza de nuestra patria. Acaso tal vez esté mal aconsejado por esos blandengues y amanerados que entraron al gabinete últimamente y que sólo hablan de instituciones transparentes, de la separación de poderes, de una constitución moderna. Ya va siendo hora, señor presidente, de que se vuelva a poner el casco, saque a patadas a esta canalla afeminada y permita que los vientos de la virilidad vuelvan a soplar en nuestras tierras y las que peligrosamente nos rodean.
Mientras tanto, Nalotapia ya ha iniciado los trámites que le permitirán obtener el estatus de nación. Casualmente, me he encontrado ayer en las oficinas del Ente Regulador de Naciones y Afines al autodenominado presidente nalotapio, Jimmy Stock, que hacía la fila para pagar el bono de registro. Todavía me falta ir al segundo piso a registrar nuestro gentilicio y al cuarto piso para entregar el boceto de la nueva bandera, que recién terminé de dibujar a las tres de la mañana. Ya me gasté más de $ 140.000. Este es un curro bárbaro. Encima tengo que hacer los trámites personalmente porque no aceptan gestores, me dijo este sujeto que antes me caía bien. Esas no eran palabras dignas de un presidente. Lo miré con desdén y sin decir nada seguí cortándome las uñas de los pies antes de entrar a hacerle una entrevista al director del Ente.
El mundo está avanzando vertiginosamente. Alguien tiene que pararlo. Ya.
Roviralta Peladín Palacios
Director de La Voz del Lago Logan
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La bandera que Jimmy Stock presentara para la República de Nalotapia muestra sus dinosaurios y su petróleo enmarcados en la rueda del progreso. Es precisamente este inesperado y acelerado progreso, la causa y motor de su independencia.
Los colores simbolizan las tres capas del dinosaurio que impulsan la economía del nuevo país: la gruesa piel verde, a la que hay que perforar con taladro neumático para encontrarse primero con carne y sangre, y finalmente con el preciado oro negro.
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