MEMNON - Oh, dulce Madre Ubu. Puedes venir. Estamos solos.
MADRE UBU - Oh, amigo mío, que miedo he padecido por ti, oyendo tanto alboroto.
MEMNON - ¡Bah! Sólo lo siento por el tonel.
MADRE UBU - Es lo único por lo que no lo siento.
MEMNON - Nos miran. Sigamos esta conversación en otra parte.
PADRE UBU - ¡Cuernoempanza! Saqueemos la finanza del Señor Achas. Le empalaremos y tomamos su casa, y en esta casa buscamos ahora, o por nuestros remordimientos, donde podremos devolverle la parte sustancial de lo que le quitamos, es decir, la comida.
LOS PALOTINOS - En grandes cajas de hierro blanco
MADRE UBU - Es el señor Ubu. Estoy perdida.
Memnón- A través del postigo de la ventana veo a lo lejos sus cuernos
¿Dónde esconderme? ¡Ah! Ahí dentro.
MADRE UBU - ¡Ahí dentro no, dulce niño! Vas a matarte.
MEMNON - ¿Matarme? Por Gog y Magog, se vive, se respira aquí dentro es donde trabajo. ¡Una, dos, up!
LA CONCIENCIA (asomando como un gusano en el momento Memnón se mete.) - ¡Uf. ¡Que golpe! El cráneo me zumba.
MEMNON - Igual que un tonel vacío.
LA CONCIENCIA - ¿No le zumba el suyo?
MEMNON - De ningún modo.
LA CONCIENCIA - Como un puchero roto. Tengo ese aspecto.
MEMNON - Mas bien el aspecto de un ojo dentro de un orinal.
LA CONCIENCIA - Efectivamente tengo el honor de ser la Conciencia del Señor Ubu.
MEMNON - ¿Es él el que ha arrojado a este agujero a vuestra inmaculada persona?
LA CONCIENCIA - Lo he merecido. Le he atormentado. Él me ha castigado.
MADRE UBU - Pobre joven.
VOCES DE LOS PALOTINOS (muy cercanas.) - Oreja al viento, sin achantarse...
MEMNON - Motivo por el cual vas a volver a entrar, y yo también, y la Señora Ubu también.
LOS PALOTINOS (detrás de la puerta.) - Manducamos por una charnela.
PADRE UBU - ¡Entrad, Cuernoempanza!
PADRE UBU (sin decir palabra, se sienta). Todo se hunde. Resurge en virtud del principio de Arquímedes. Entonces, muy sereno y digno, con la ropa que se ha puesto de un color más oscuro: - ¿Es que no funciona la bomba de mierdra? Contestad, u os descerebro.
LA CABEZA DE MEMNON - No funciona en absoluto. Se ha detenido. Es como vuestra máquina de descerebrar, un sucio artilugio. No le tengo miedo. Puede ver que no hay nada como los toneles. ¡Tanto invento y no ha hecho más que caer y levantarse a lo largo de casi toda la obra.
PADRE UBU - ¡De por mi velón verde! ¡Voy a sacarte los ojos, tonel, calabaza, despojo de la humanidad!